MERCOSUR: Uruguay se alinea con Brasil



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Mario Osava

RIO DE JANEIRO, 12 may (IPS) - El presidente uruguayo Jorge Batlle pareció
aceptar este lunes en Brasilia el liderazgo de su par brasileño Luiz Inácio
Lula da Silva, y afirmó que asigna total prioridad al Mercosur, tras años de
cuestionar ese bloque y apostar a la relación bilateral con Washington.
Batlle manifestó también su apoyo a que Brasil se convierta en miembro
permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones
Unidas, en caso de ampliación de este organismo.

Además aseguró que Lula hablará en nombre del Mercosur (Mercado Común del
Sur) en la reunión del Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos en la
oriental ciudad francesa de Evian, del 1 al 3 de junio, a la cual fueron
invitados el presidente brasileño y gobernantes de otros grandes países en
desarrollo, como China.

Integran el G-8 Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña,
Italia, Japón y Rusia.

Lula adelantó que demandará a las grandes potencias el fin de las barreras
comerciales que traban las exportaciones de países pobres. "La mejor ayuda
contra la pobreza" es un comercio sin proteccionismo ni subsidios agrícolas
de los países ricos, dijo al recibir a Batlle.

El comunicado conjunto firmado por los dos presidentes asignó prioridad al
Mercosur, formado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

También destacó el compromiso compartido de consolidar la unión aduanera
(eliminación de impuestos de importación en el bloque y arancel externo
común) y avanzar hacia un mercado común (unión aduanera más libre movilidad
en el bloque de todos los factores de producción).

Batlle reconoció la importancia de "mantener y fortalecer la unidad del
Mercosur en todas las negociaciones económico- comerciales internacionales",
tanto en la Organización Mundial de Comercio como en la búsqueda de un
acuerdo con la Unión Europea o la consitución del Area de Libre Comercio de
las Américas (ALCA), impulsada por Estados Unidos.

El presidente uruguayo defendió, fuera del comunicado oficial, la
negociación de un acuerdo comercial entre el Mercosur y Estados Unidos, una
alternativa también llamada "Cuatro más Uno" que gana fuerza en la
cancillería brasileña, ante las dificultades y riesgos del ALCA.

Es una estrategia que Batlle ya proponía hace dos años, antes de pretender
un acuerdo bilateral entre Uruguay y Estados Unidos, a ejemplo del negociado
por Chile, pero sin ningún avance, pese a sus tres encuentros con el
presidente estadounidense George W. Bush en Washington, el último de ellos
el mes pasado.

El acercamiento del mandatario uruguayo a Bush, incluso personal, se reflejó
en 2002 y este año en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas, donde Uruguay impulsó mociones sobre Cuba que La Habana consideró "
serviles" al interés estadounidense.

Este año, la posición uruguaya sobre Cuba en ese organismo fue discrepante
con la de los demás integrantes del Mercosur, que se abstuvieron de votar la
moción.

Este año, Batlle fue además el único jefe de Estado participante en la
asunción de Jeb Bush, hermano del presidente, como gobernador del
sudoriental estado estadounidense de Florida, en su segundo mandato
consecutivo.

Ese acercamiento a Washington, acompañado de discrepancias con el Mercosur,
se acentuó por la crisis en el bloque debido a la depreciación del real
desde 1999 y al caos económico en Argentina desde 2001, cuyo desastroso
efecto sobre Uruguay se hizo evidente en junio de 2002.

En ese momento, la ayuda estadounidense de 1.500 millones de dólares,
seguida de apoyo de Washington para que se concretara un préstamo a Uruguay
del Fondo Monetario Internacional, consolidaron la alineación del gobierno
de Batlle con el de Bush.

Por todo eso se temía una disidencia uruguaya en el Mercosur, que parece
superada tras la cumbre de este lunes en Brasilia.

"No hay otro camino para el Uruguay" que no sea el de adhesión al Mercosur y
aceptación del liderazgo brasileño, especialmente ahora, ante la perspectiva
de mayor concertación entre Argentina y Brasil, los dos mayores socios del
bloque, dijo a IPS Sonia Camargo, coordinadora del Instituto de Relaciones
Internacionales de la Universidad Católica de Río de Janeiro.

El casi seguro triunfo de Néstor Kirchner en las elecciones presidenciales
argentinas de este domingo fortalece la unidad del bloque en torno a las
tesis defendidas por Brasil, de integración sudamericana mediante un acuerdo
de libre comercio con la Comunidad Andina y negociaciones conjuntas en todos
los frentes.

Además, el gobierno de Lula puso en marcha una política de concesiones
financieras a sus vecinos, en el marco de lo que el canciller Celso Amorim
define como "la responsabilidad del liderazgo".

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), institución
estatal brasileña de fomento, financiará por ejemplo inversiones de empresas
brasileñas en Uruguay, proyectos binacionales y también exportaciones
uruguayas.

Batlle visitará este martes, en el meridional estado brasileño de Minas
Gerais, las instalaciones de una firma que estudia desarrollar un proyecto
minero de silicio en Uruguay.

"Brasil es sensible a las dificultades de Uruguay y está dispuesto a ayudar"
, ya que se trata de un socio indispensable cuya estabilidad económica
interesa a los vecinos, dijo Lula.

Durante la visita de Kirchner a Brasilia la semana pasada, el gobierno
brasileño prometió crear una línea de crédito de 1.000 millones de dólares
para financiar exportaciones del Mercosur y sus asociados externos, Bolivia
y Chile.

La fuente es el mismo BNDES, cuyos recursos también financiarán proyectos de
integración física con Bolivia por un total de 600 millones de dólares, y
que movilizará 1.000 millones de dólares para incrementar el comercio entre
Brasil y Venezuela.

Los créditos del BNDES al comercio externo, a inversiones productivas y
obras de infraestructura constituyen un fuerte instrumento con que el
gobierno de Lula piensa impulsar la integración sudamericana, y Uruguay no
está excluido de esa estrategia